Mundo antiguo · MÖ 3200 – MS 476

Exilio en Babilonia: lo que revelan las tablillas antiguas

El exilio en Babilonia incluyó varias deportaciones forzosas desde Judá, entre ellas las posteriores a la toma de Jerusalén en 597 a. C. y a su destrucción en 587/586 a. C. Las tablillas antiguas documentan raciones reales, obligaciones agrícolas, operaciones inmobiliarias y comunidades que perduraron después de que Ciro hiciera posible el regreso.

11 min de lectura7 fuentesPublicado: 7 noviembre 2026Última revisión: 8 noviembre 2026
Equipo editorial de Köküne Kadar TVNuestra política de fuentes
Exilio en Babilonia: lo que revelan las tablillas antiguas
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El exilio en Babilonia (Babil) fue el traslado forzoso de habitantes del reino de Judá (Yahuda) a Babilonia en varias oleadas durante el siglo VI a. C. Las tablillas antiguas revelan la diversidad de situaciones de los deportados. Recogen desde las raciones entregadas a un rey exiliado hasta obligaciones agrícolas, operaciones inmobiliarias e intercambios comerciales entre comunidades judías asentadas allí.

¿Cómo pasas de una capital destruida a una compraventa de grano? Las pruebas conservadas permiten establecer esa conexión. Una crónica babilónica registra la toma de Jerusalén (Kudüs). Las listas de raciones y los contratos de Al-Yahudu permiten conocer a familias concretas. Si sigues estos documentos, puedes distinguir los acontecimientos militares de las vidas que continuaron después.

¿En qué se diferenciaron los acontecimientos de 597 y 587/586 a. C.?

El dominio babilónico sobre Judá se consolidó después de que Nabucodonosor II (II. Nebukadnezar) derrotara al ejército egipcio en Carquemis (Karkamış) en 605 a. C. Más adelante, Judá dejó de pagar tributo a Babilonia. En 598 comenzó un asedio que terminó con la toma de Jerusalén el 15/16 de marzo de 597 a. C.

En 597, Nabucodonosor deportó al rey Joaquín (Yehoyakin) y a su corte. En su lugar, instaló como rey a Sedecías (Sidkiya). Jerusalén sufrió un saqueo y un cambio de gobernante. Sin embargo, la destrucción de su Templo, su palacio y sus murallas correspondió a la catástrofe posterior.

Sedecías se rebeló después contra Babilonia mediante una alianza con Egipto (Mısır). Se produjo otro asedio. En 587/586 a. C., Jerusalén fue destruida, incluidos su Templo, su palacio y las murallas de la ciudad.

Esta distinción es importante cuando lees sobre el exilio. La deportación de un rey en 597 y la destrucción de Jerusalén en 587/586 fueron acontecimientos distintos. Tratarlos como un único episodio oculta tanto la secuencia de las rebeliones como sus diferentes consecuencias para Judá.

Cronología

  • 605 a. C.: Nabucodonosor II derrotó a Egipto en Carquemis, lo que intensificó la presión babilónica sobre Judá.
  • 598–597 a. C.: Jerusalén fue sitiada y tomada en marzo de 597. Joaquín fue deportado y Sedecías pasó a ser rey.
  • 587/586 a. C.: Jerusalén y el Primer Templo fueron destruidos.
  • 572–477 a. C.: Los documentos de Al-Yahudu presentados por la Universidad de Hamburgo registran la vida económica de comunidades de Babilonia.
  • 539 a. C.: Ciro II (II. Kiros) conquistó Babilonia y puso fin al dominio neobabilónico.
  • 538 a. C.: Según Esdras, Ciro permitió a los judíos regresar y reconstruir el Templo.
  • 516 a. C.: Una interpretación de los setenta años de Jeremías utiliza esta fecha para la reconstrucción del Templo y cuenta desde su destrucción en 586 a. C.

¿Qué sectores de la sociedad de Judá sufrieron la deportación?

Entre los deportados había miembros de la realeza y de la corte, combatientes y trabajadores especializados. El Segundo Libro de los Reyes, en su capítulo 24, cifra en 10.000 los deportados en 597. Su relato también menciona a 7.000 guerreros y 1.000 artesanos y trabajadores del metal. Estas cifras pertenecen al relato bíblico y deben identificarse como tales.

Judá no perdió a toda su población. Según el capítulo 25 del Segundo Libro de los Reyes, algunas personas pobres permanecieron allí tras la destrucción de Jerusalén para cuidar las viñas y cultivar la tierra. Las investigaciones arqueológicas también indican que algunos asentamientos siguieron habitados pese a la destrucción de la capital.

La vida en Babilonia también variaba mucho entre los deportados. La investigación doctoral de Tero Alstola, basada en 289 tablillas cuneiformes en acadio, encontró diferencias considerables en su posición económica y social. Las circunstancias de una familia real exiliada no representan las de todos los agricultores, artesanos o comerciantes.

Muchos deportados asentados en el campo recibieron tierras de la Corona. A cambio, debían pagar impuestos, aportar trabajo y prestar servicio militar. Los documentos de los siglos VI y V a. C. también identifican a algunos judíos de las ciudades como artesanos, comerciantes o funcionarios. El traslado forzoso dio lugar, por tanto, a distintas formas de vida laboral.

¿Qué revelan los documentos babilónicos sobre los deportados?

Cada tipo de documento responde a preguntas diferentes. La tablilla de la crónica del Museo Británico, con el número 1896,0409.51, abarca acontecimientos de 605 a 594 a. C. Registra la campaña contra Jerusalén de 597. Su cobertura cronológica no llega a la destrucción de la ciudad en 587/586.

Las tablillas de raciones halladas en las excavaciones de Babilonia registran provisiones para Joaquín y sus hijos. Estas anotaciones administrativas sitúan a la familia real deportada dentro del sistema de distribución de Babilonia. Ofrecen una perspectiva distinta de la de un relato centrado en la toma de su ciudad.

Las tablillas de Al-Yahudu amplían la mirada más allá de la realeza. Unas 100 tablillas, publicadas en 2015 y presentadas por la Universidad de Hamburgo, están fechadas entre 572 y 477 a. C. Conservan compraventas, arrendamientos, operaciones con grano, testamentos y un contrato matrimonial. Su contenido recoge los acuerdos con los que las familias gestionaban sus asuntos económicos y familiares.

Si alguna vez has firmado un contrato de alquiler, estos arrendamientos te acercan a su vida cotidiana. Un contrato registra un acuerdo práctico entre personas. Junto con las operaciones con grano y los testamentos, los arrendamientos de Al-Yahudu muestran cómo las comunidades deportadas gestionaban recursos, propiedades y obligaciones a lo largo del tiempo.

Los documentos económicos analizados por la Universidad de Helsinki muestran que los deportados podían adquirir propiedades, comerciar y realizar desplazamientos, al menos por la zona. Estas actividades coexistían con las obligaciones vinculadas a las tierras de la Corona. Por ello, la propiedad y el comercio deben estudiarse junto con los impuestos, el trabajo obligatorio y el servicio militar.

La adaptación cultural también variaba. Alstola observó que los judíos urbanos que trataban habitualmente con la población local adoptaban los nombres y la cultura de Babilonia más deprisa que las comunidades rurales. Las tablillas revelan diferencias dentro de la población deportada, incluidas las relacionadas con el lugar donde las personas vivían y trabajaban.

Detalles que no encontrarás en las guías

Al-Yahudu significa «Ciudad de los judíos». En la misma región también existían asentamientos llamados Ascalón (Aşkelon) y Gaza (Gazze), asociados a comunidades deportadas. Estos topónimos vinculaban los asentamientos de Babilonia con los lugares de origen de las poblaciones desplazadas.

El nombre personal Yahû-šar-uṣur combina el nombre del dios de los judíos con una fórmula babilónica para formar nombres. Es un ejemplo pequeño y concreto de interacción cultural. Un nombre podía expresar la identidad religiosa judía mediante una forma lingüística babilónica.

Algunas tablillas llevan nombres en arameo o en hebreo antiguo en los cantos. Se cree que servían de etiquetas cuando los documentos se colocaban en posición vertical, de manera parecida a los títulos en los lomos de los libros. Esta explicación se refiere a cómo pudieron guardar y localizar sus documentos.

La crónica babilónica también registra reveses militares. Su relato de la campaña egipcia de 601 a. C. describe grandes pérdidas en ambos bandos. Después señala que el ejército babilónico permaneció en su territorio al año siguiente para recuperarse.

Las tablillas de Al-Yahudu presentan una limitación arqueológica importante. Llegaron a través del mercado de antigüedades, en lugar de proceder de excavaciones controladas. Por ello, no se pueden establecer la ubicación exacta del asentamiento ni su contexto arqueológico. Su contenido sigue siendo una prueba de las transacciones, pero las circunstancias de su hallazgo limitan lo que se puede afirmar sobre el propio yacimiento.

¿Cómo fue posible el regreso tras la conquista de Ciro y por qué algunos se quedaron?

Ciro II conquistó Babilonia en 539 a. C. y puso fin al reinado de Nabónido (Nabonid), el último rey neobabilónico. Según Esdras, en 538 Ciro concedió permiso a los exiliados de Judá para regresar a Jerusalén y reconstruir el Templo. La conquista y el permiso descrito en Esdras son partes distintas de la secuencia.

El Cilindro de Ciro presenta la conquista como una acción respaldada por Marduk. También relata la devolución de estatuas de dioses a determinados templos de Mesopotamia (Mezopotamya) y del oeste de Irán (İran). Aunque el cilindro se ha interpretado como una confirmación del permiso de regreso recogido en Esdras, no menciona Judá ni Jerusalén. No permite demostrar directamente esa autorización concreta.

El regreso se produjo en distintos momentos. Algunos judíos decidieron quedarse de forma permanente en Babilonia. El relato del Museo Metropolitano de Arte relaciona esa decisión, en parte, con los negocios y los recursos materiales establecidos durante aproximadamente medio siglo. Abandonarlos para volver al campo devastado de Judá suponía una decisión económica de gran alcance.

Los documentos de Al-Yahudu llegan hasta 477 a. C., mucho después de la conquista de Ciro. Sus fechas te ayudan a entender por qué el permiso de regreso no debe interpretarse como la desaparición inmediata de las comunidades judías de Babilonia. La vida económica continuó allí después del cambio político de 539.

¿Cómo se deben comparar los relatos bíblicos con las pruebas cuneiformes?

La Biblia hebrea destaca las causas y las consecuencias del exilio. Las tablillas babilónicas de los siglos VI y V a. C. permiten conocer la vida económica y social cotidiana. Para compararlas, hay que atender a lo que registra realmente cada texto: un relato religioso, una campaña militar, una asignación de raciones o un contrato.

La cobertura cronológica también importa. La crónica del Museo Británico aporta pruebas para estudiar la toma de Jerusalén en 597, pero su registro termina en 594. No ofrece ningún relato de la destrucción de 587/586. Del mismo modo, las afirmaciones del Cilindro de Ciro sobre los templos no pueden convertirse en una referencia directa a Jerusalén cuando no se la menciona.

Las cifras y las duraciones también necesitan una atribución clara. Los números de deportados del Segundo Libro de los Reyes pertenecen a ese relato. Los setenta años de Jeremías pueden interpretarse a partir del intervalo entre la destrucción del Templo en 586 y su reconstrucción en 516. Si se cuenta, en cambio, de 597 a 538, el resultado es de aproximadamente sesenta años. Estos cálculos utilizan distintos acontecimientos como punto de partida y de llegada.

Preguntas frecuentes

¿Se deportó a toda la población de Judá?

No. El Segundo Libro de los Reyes describe cómo algunas personas pobres permanecieron allí para trabajar las viñas y los campos. Las pruebas arqueológicas también muestran que algunos asentamientos siguieron habitados.

¿Todos los deportados estaban retenidos como prisioneros?

Sus condiciones variaban. Los pobladores rurales tenían obligaciones fiscales, laborales y militares. Otros documentos muestran a judíos que poseían propiedades, comerciaban y se desplazaban por la zona.

¿El Cilindro de Ciro recoge el permiso para regresar a Jerusalén?

No. No menciona Judá ni Jerusalén. Esdras atribuye el permiso a Ciro en 538 a. C., pero el cilindro no lo documenta directamente.

¿Por qué a veces se dice que el exilio duró setenta años?

Una interpretación relaciona los setenta años de Jeremías con la destrucción del Templo en 586 a. C. y su reconstrucción en 516. Si se cuenta desde la deportación de 597 hasta el permiso de 538, el resultado es de aproximadamente sesenta años.

Fuentes

  1. Wikipedia — Cautiverio de Babilonia en.wikipedia.org
  2. Museo Metropolitano de Arte — Ciro y la diáspora judía metmuseum.org
  3. Museo Británico / Google Arts & Culture — La vida y la época de Nabucodonosor II artsandculture.google.com
  4. Universidad de Hamburgo — Los archivos de algunos judíos deportados a Babilonia csmc.uni-hamburg.de
  5. Universidad de Helsinki — Judíos en Babilonia, resumen de tesis doctoral researchportal.helsinki.fi
  6. Universidad de Helsinki — ¿Lloraron? Un nuevo libro sobre los judíos en Babilonia helsinki.fi
  7. Museo Británico / Google Arts & Culture — Cilindro de Ciro artsandculture.google.com

FAQ

¿Se deportó a toda la población de Judá?

No. El Segundo Libro de los Reyes describe cómo algunas personas pobres permanecieron allí para trabajar las viñas y los campos. Las pruebas arqueológicas también muestran que la vida continuó en algunos asentamientos.

¿Todos los deportados de Judá eran prisioneros?

Sus circunstancias variaban. Los pobladores rurales debían pagar impuestos, aportar trabajo y prestar servicio militar. Por su parte, los documentos económicos muestran que algunos judíos podían tener propiedades, comerciar y desplazarse por la zona.

¿El Cilindro de Ciro autorizó el regreso de los judíos?

El cilindro no menciona Judá ni Jerusalén. El libro de Esdras atribuye a Ciro el permiso para regresar y reconstruir el Templo en 538 a. C., pero el cilindro no permite demostrar directamente esa autorización concreta.

¿El exilio en Babilonia duró setenta años?

La respuesta depende de los acontecimientos que se tomen como referencia. Una interpretación relaciona los setenta años de Jeremías con la destrucción del Templo en 586 a. C. y su reconstrucción en 516 a. C. Si se cuenta desde la deportación de 597 hasta el permiso de 538, el resultado es de aproximadamente sesenta años.

Image: Tissot The Flight of the Prisoners.jpg — James Tissot, Public domain

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